

Llegó el frío y muchos hogares argentinos se enfrentan a la misma pregunta de todos los años: cómo aislar mejor las ventanas sin gastar una fortuna en obras ni en calefacción. Hoy conviven tres soluciones en las casas y departamentos del país —persianas, estores y cortinas—, cada una con una función distinta y un costo diferente, y la elección correcta puede marcar varios grados de diferencia adentro.
Catálogos online como puntogar.com permiten ver de un vistazo qué formatos, materiales y medidas existen de cada producto antes de decidir, lo que ayuda a no comprar a ciegas. Acá repasamos cuándo conviene cada una y cómo combinarlas para que la casa quede más cálida sin hacer locuras.
Lo que cambió en el confort de los hogares argentinos
El invierno argentino, especialmente en el AMBA, el centro del país y la Patagonia, viene siendo cada año más exigente para el bolsillo. Las tarifas de gas y luz aumentaron muy por encima de los sueldos, los aumentos previstos para los próximos meses mantienen la presión y cada peso de la factura pesa más que el año anterior. En ese contexto, las soluciones que evitan que el frío entre o el calor se escape pasaron de ser una decisión decorativa a una decisión doméstica seria.
El parque de viviendas argentino, especialmente el de departamentos en altura, fue construido en gran medida con carpinterías que filtran frío con facilidad. Ventanas de aluminio sin ruptura de puente térmico, vidrios simples y marcos viejos hacen que la temperatura interior dependa muchísimo de lo que se cuelgue del lado de adentro o del lado de afuera de cada ventana. Ahí es donde aparecen las tres soluciones clásicas, cada una con su lógica.
Persianas: la barrera principal contra el frío exterior
Las persianas son el sistema que más aísla del frío porque trabajan del lado de afuera del vidrio. Una persiana bajada en una noche fría genera una cámara de aire entre la persiana y la ventana que funciona como aislante natural, frena el viento que pega contra el vidrio y evita que el calor de adentro se escape por radiación.
En Argentina conviven varios tipos de persianas. Las persianas enrollables de aluminio inyectado con poliuretano son las más comunes en obra nueva y aíslan bastante bien. Las persianas de PVC son más económicas, livianas y resistentes a la humedad, pero aíslan algo menos que el aluminio relleno. Las persianas de madera tradicional, menos habituales hoy, siguen siendo las mejores en términos de conductividad térmica.
Si tu casa o departamento ya tiene persianas, el primer chequeo del invierno debería ser revisar que cierren bien, que las guías laterales no estén rotas y que el cajón superior esté aislado. Un cajón mal sellado puede dejar pasar más frío que toda la persiana junta.
Una decisión que se nota en la factura
Combinar bien persianas, estores y cortinas según cada habitación no resuelve solo el problema del frío, pero sí cambia mucho cómo se siente la casa adentro y cuántas horas de estufa o aire en modo calor terminás encendiendo. En un invierno donde cada peso de la factura cuenta, son tres aliados de bajo costo comparado con cualquier reforma.
¿Cuándo fue la última vez que miraste el estado real de las ventanas de tu casa y te preguntaste cuál de las tres soluciones te falta para pasar mejor el invierno?


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